lunes, 25 de enero de 2016

Las míticas fiestas.

Introducción: Hablar de esto es como presentar un trabajo de campo en el que participe muchas veces para tener conocimiento justificado de lo que pasa en esos extraños fin de semana donde la ropa se piensa mucho, la cara lleva polvos raros y el perfume está fríamente calculado.

En esa tarde: El momento en el cual se decide si ese adorado sábado por la noche se sale a mover un poco las caderas (o intentarlo). Si sos mujer, es cuando te bañas y pensas que vas a ponerte. Unas cuantas opciones en la mente como para no dejarlo a último momento (de nuevo; o intentarlo).

La previa: Esas horitas antes de salir donde se comparte preciado tiempo con aquellos que te vas de parrando y ya estás consumiendo algo de alcohol para llegar algo alegre a la fiesta.
Si sos mujer todavía no sabes que carajo ponerte, con que combina y toda esa inmadurez innata que tenemos nosotras. Y la verdad que nos vestimos para las demás, que no critiquen el vestido, que no miren tanto los zapatos. Que no se fijen que nos despeinamos. Los últimos retoques y acción.

Llegar: ¿En auto? ¿Caminando? Se llega como se puede, se los espera en la puerta (caso de grupo con muchas personas) Se entra y se observa alrededor cual cazador en el bosque.
Estamos en el punto donde seguramente varios van al guardarropa, otros a la barra porque hay que calentar más los motores. Sí, mucho más que los de la previa.

Desarrollo: Acá podría escribir la clase de música pero sería absurdo, todos sabemos que bailamos en ese momento. Que nos gusta para desplazarnos como locos en el medio de toda esa gente. Ese grupito tuyo de todos tus amigos se dispersa de vez en cuando porque esta bueno pasear adentro del local, para saludar, para vigilar y para mirar quien esta con quien. O para escapar... ¿Porque no? El pasear te habilita a irte con otros amigos con los cuales no estuviste en la previa pero arreglaste para verlos ahí y uno que otro tema no te podes negarte a bailar. Suerte de vos si tenes alguien especial por ahí que te saca a bailar. Te colas en alguna foto que se sacan en el baño porque al parecer somos todos una familia. (Cosas de las míticas fiestas)

Llegamos al final: Las horas ahí adentro se pasan volando si sabes disfrutar del calor insoportable, de algún que otro empujón, de una cerveza que sin querer cayó por tu espalda, de la música que en un momento ni sabes la letra pero la cantas chamuyando a full. Hay un tema en especial con el que te echan del lugar y las luces se prenden de golpe. La puerta se abre y las ganas de salir son nulas.
Una de mis partes favoritas en estar afuera, a veces con el amanecer, otras a oscuras (dependiendo de la estación) viendo quien sale y como salen. Nada tan divertido como ver gente completamente borracha, intentando caminar, los gritos. Una que otra pelea. Los autos que quieren seguir y lo hacen.

Un after: Ese lugar (casa de alguien que está solo y seguramente es la última vez que lo dejan así) donde se proponen ir para seguir lo que el local les robo. Sin luces de colores pero con más alcohol, con música quizás sin remixar. Tu nivel de alcohol en ese momento sobrepasa cualquier límite y llamar a hugo tal vez haga falta. 

Final: Dormir a las diez de la mañana, no levantarte hasta que el ruido de tu casa es insoportable. La resaca es un enemigo poderoso de las fiestas o aliado depende de como lo mires. Hay muchas cosas que pasan en las fiestas y muchas más aún en los after, las fotos que llegan al otro día son las que no deben ser subidas porque te hacen querer ser un avestruz y enterrar la cabeza en la tierra.

Cada sábado un renacer para una noche inolvidable, inigualable. Porque de eso se tratan estás aventuras.

2 comentarios:

  1. Y nada mejor que compartir con amigos. Esta genial, es la posssssssta

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  2. Muy bueno m mató lo de llamar a hugooooo jaja

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